Ansias

Te he amado tanto
que tuve que coserme un vestido de mentiras,
-de lindos estampados-
Y sé que te gustaba vérmelo puesto tanto como a mí.

A veces imaginaba las huellas de tu boca reposando en mi piel
y quise ser tu sombra,
refugiarme en la comisura de tus labios,
beberme la vida que tenías adentro,
dilatarla en mi vientre.
Seducir tus pensamientos.

Yo quería prestarme tu vuelo,
y descender en la horizontalidad de tu reposo.

...Y anhelé demasiado.

Como todos los días



Como todos los días,

esta mañana me ha visitado un recuerdo aleteando,

desayuno tu nombre que vuela en mi ventana,

y hay un nido de ausencias arrebatado al árbol de la estancia.

¿Dónde abrigar las alas?


Por la tarde, le deshojan palabras al libro de los sueños,

es la historia de alguna pluma ex-tinta- descamando los miedos del ocaso en el mar,

tantas veces me ha parecido ver al océano tragarse el sol,

como a mis fantasías engullirse tus verbos.


Tropiezo con la noche siempre sola,

como madre sin hijo, amamanto el dolor acunado en la luna menguante,

y te beso en el espacio desierto entre mis sábanas hasta que me despiertas otra vez,

con el gorjeo matutino, que desprende el sauce de la estancia.


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