
yo derrapo en su brillo, sin distancias precisas,
-un calor me quema las aristas-
Su latido de labios, llena lunas las noches más oscuras del alma.
Me baila en el vientre un enjambre de estremecimientos
que maquinan el mapa
por el que su boca traza senderos de lluvia .
Un cementerio de pétalos funge de escenario
donde el sacrificio de amor es perpetuado.
La explosión del éter apremia en su ternura,
entonces soy esponja
sumergida en su amor condensado en espuma.





