Ansias
que tuve que coserme un vestido de mentiras,
-de lindos estampados-
Y sé que te gustaba vérmelo puesto tanto como a mí.
A veces imaginaba las huellas de tu boca reposando en mi piel
y quise ser tu sombra,
refugiarme en la comisura de tus labios,
beberme la vida que tenías adentro,
dilatarla en mi vientre.
Seducir tus pensamientos.
Yo quería prestarme tu vuelo,
y descender en la horizontalidad de tu reposo.
...Y anhelé demasiado.
Como todos los días

Como todos los días,
esta mañana me ha visitado un recuerdo aleteando,
desayuno tu nombre que vuela en mi ventana,
y hay un nido de ausencias arrebatado al árbol de la estancia.
¿Dónde abrigar las alas?
Por la tarde, le deshojan palabras al libro de los sueños,
es la historia de alguna pluma ex-tinta- descamando los miedos del ocaso en el mar,
tantas veces me ha parecido ver al océano tragarse el sol,
como a mis fantasías engullirse tus verbos.
Tropiezo con la noche siempre sola,
como madre sin hijo, amamanto el dolor acunado en la luna menguante,
y te beso en el espacio desierto entre mis sábanas hasta que me despiertas otra vez,
con el gorjeo matutino, que desprende el sauce de la estancia.
Arpegio de sol mayor

Verdades y mentiras

Me han dicho que te quiero porque soy masoquista,
pero creo más en todas tus mentiras
que en el resto de verdades que me quieren contar –y no son ciertas-
Las verdades se escurren en los párpados, se advierten,
no hay nada más desnudo que una lágrima.
A veces, te tomo de la mano y te invito a pasear por las calles de la memoria,
pero los recuerdos tienen grietas tan profundas que siempre me tropiezo
-y te llevo conmigo-.
¿Te acuerdas de mi aliento, compartido en tus labios?
¿De cuando los silencios caían sobre un muro de palabras
y todos los escombros eran versos?
¿Te acuerdas de cuando mi sonrisa pendía en el hilo de tu felicidad
y tú le dabas impulso a mi columpio, sostenido en el árbol de la vida?
O lo que más recuerdas es esa soledad de isla
ahogada en el mar de alguna despedida.
Noches de verano

Danza tu mirada en las ramas de un pino
al ritmo del silbido del viento de tu voz
y me sonríe una lágrima desde la hoja más cana de su cúspide.
Los silencios de verano me hablan de ti
ya sabes,
aquí llueve, no sale el sol, solo soledad
y a soledad le gusta mi tristeza.
Una parte de mí quiere independizarse
forcejea contra estas noches tibias, mal iluminadas, de Febrero,
pero hasta la niebla opone resistencia
cuando peina la larga cabellera de la luna.
Te presiento
en el sonido de la lluvia, en el tacto del piano,
en la luz deshilvanada del sol, jugando con las nubes.
pero a mi roce, te desvaneces,
como escarcha de nieve entre mis dedos.
Año Nuevo
El tiempo es un veneno que hay que beber despacito,
¡salud por el año nuevo!
Que este 2011 sea mucho mejor que el año que pasó. No todo lo que nos pasa es bueno, pero a lo malo también se le puede sacar provecho.
Un gran abrazo,
Marisol.
Casi amor
Allí donde la madreselva se cuelga de una estrella
y maduran alondras, tus besos en mi piel.
Allí donde el crepúsculo colorea la tarde de arcoíris
y tus labios me miran casi con voyerismo.
Aquí, en este instante en que el amor expira
y se pronuncia 'cielo' - así, como te llamo-
Aquí, tímidamente en este beso de mariposa trasegando mis labios,
casi podría sentir tu vuelo de libélula disfrazada de noche.
Así, entre tus brazos, bebiéndome tu boca como adicta de amor.
Alcoholizada.
Casi pude sentir que también tú me amabas.
