
Caminar por tu acera y tropezarme,
Sentir que existe el aire sólo si lo respiro de tus labios,
-a veces asfixiarme-
Despertar en tu sueño, dormir para buscarte,
encerrarme en la alcoba a escribir que aquí estás
para encontrarme
-Existo sólo en ti, si tú no estás, no existo-.
Padecer el vacío que cuelga vertical
sobre el párpado húmedo,
esbozando tu rostro en mi pupila.
Ver en el desierto sólo un reloj de arena
engullendo las horas de esta eternidad sin ti
que no deseo.
Qué insensato es vivir sobreviviéndote.





