
Tardanzas a destiempo

Tela de araña
¿Alguna vez has visto cómo es la lucha por la supervivencia en una tela de araña?
Aquí me ofrezco insecto, que no puede librarse de los reproches que tejes.

Haces frío,
y es preciso que me abrace a tu invierno,
pero el recorrido hacia ti se me antoja imposible con esta herida expuesta.
Invariablemente serás la pieza que me falta
aunque no encajes nunca en mi rompecabezas de huesos destemplados.
Me sacudo el polvo con la humedad tétrica de la tarde
pero siempre está
c
a
y
e
n
d
o
más,
polvo, lluvia, noche, tú, da lo mismo si no acaba.
Absurdo este remedo de reclamo, si no vas a escucharme,
como esperar a que sobrevenga la noche para no ensombrecerme
-sin luz no hay sombras, me repito-
y sin embargo no puedo acostumbrarme a esta oscuridad de cárcel epitelial.
Adherido a los labios, llevo tu nombre a cuestas,
y es como un eco que se disuelve en mi voz para volverse tuya,
no puedo huir de mí misma entre la pena y el abismo,
cuajar mi humanidad de arcilla inerte
y volverme ave que no quiere volar.
Vamos, te quiero, pero no es suficiente,
no lo soporto más.