
Son tus labios dos pétalos a flor de piel
donde el pistilo baila en la cúpula de mi boca,
y sabe a nube de azúcar en cielo a b i e r t o.
Tu piel descansa en el recodo de mis avenidas gemelas,
entonces, lento,
des
cien
des,
imitando el meneo de un girasol a la hora del crepúsculo,
procurando llegar a Venus, por la senda que me conduce a Marte.
La pasión esgrafia grana, pletórico de incendios
un tallo erguido, condensando su savia.
Soy cauce y tú, arroyo,
que arrulla nanas de agua
a mi vientre expectante de tu vital aliento.
Deshójame tu amor,
sé flor, de mis delirios, predilecta.