
Galopa la memoria y relincha tu recuerdo.
Nuestros labios buscándose en las sombras
como ciegos nublados por la sed.
A voz callada en primavera incierta, grita la luz ahogada del crepúsculo,
te nombra, te nombro, y es el milagro del amor
que existe sin hallarse, porque se haría botón de noche abierta.
Te pido lo imposible, como quien se queda mirando el espacio
en el cenit de una estrella muerta, esperando que brille;
o la tristeza oculta del llanto bajo el agua.
Te pido que Navegues mi cuerpo en tus manos de barca
l(í)iquida la sed,
duerme el sueño del tiempo abrasando mis brazos
o enséñame a ser agua, que refresque el ardor de tu memoria.