Noches de ti


I

Intimo con tu ausencia como cada domingo,

la soledad es una puta que se acuesta conmigo

y su oficio de amante, casi deja el vacío de hacer el amor con uno mismo.


II

En el preludio de las tardes,

cuando muerde el crepúsculo a la noche

y se desgarra el sol en el silencio convulso de una estrella,

titilas fugazmente entre mis manos,

tomas forma de sombra y te bates a duelo con mis dedos.

Entonces sé que existes, porque no estás aquí.


III

¿Qué importa si mi imprenta fractal se desordena?

soy un pájaro azul cuya voz Atesora –se atora-

en tu garganta,

y vuela en una jaula entreabierta de palabras.

Soy un poema liberado que quiere vivir preso de ti.

4 Estrellas iluminaron mi claro:

Liz Flores dijo...

Es triste tu poema Marisol, por aquello de amar y desear estar con esa persona que en esos momentos febriles no llega a ser ni sombra enredada entre las sábanas. Ahora mismo hago una sencilla relación con el poema de la mariposa que publicó Óscar hoy; ya verás que llegará un amor a tu vida y despejará la noche de tu frente, sólo es cuestión de tener paciencia para dejar que se pose en tu vida y no le dejes ir por salir rauda a su encuentro.

De las tres estrofas me quedo con la segunda, me gustó mucho: "Entonces sé que existes, porque no estás aquí." Es así, la ausencia es otra forma de presencia.

Y el cierre: "Soy un poema liberado que quiere vivir preso de ti.".

Un gusto leerte.
Abrazos.

Óscar dijo...

A mí también me ha gustado mucho el cierre. La vida está llena de esas contradicciones. Destaco, asimismo, la contundencia con la que empiezas, y es que, por extraño que parezca, algunos exabruptos armonizan bien con la poesía. La descripción de la segunda estrofa está muy lograda, y no podía faltar un juego de palabras (atesora/se atora, las mismas letras permutadas). El azul siempre es el color que mejor acompaña.

Es un buen poema. Para que luego digas que te falta inspiración.

No había visto el nuevo diseño de tu blog, pero me gusta. Como hecho a propósito, incluye una mariposa.

Un fuerte abrazo, Marisol.

Juan Risueño dijo...

Hola Marisol:
Tremendo y hermoso poema desde el primer al último verso de tan triste esperanza.

Saludos

Isabel Moncayo Moreno dijo...

Dicen que los cierres en los poemas deben ser rotundos, el tuyo lo es, igual que el principio, pareciera que el propio poema quisiera diluirse en ese otro ser que se anhela, me gustó mucho, Marisol, aunque ya sabes que no me gusta leerte desde la soledad o la tristeza, pero, no me cabe duda, de que todos somos y estamos casi siempre solos, y después nos hacemos poetas, o lo intentamos, como yo.

Un besín

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