
Quieto, suspiras, mientras el sol caduca, dorando la mañana,
llorando el día... sufriendo su temprana muerte, inmerecida.
Eres como el cristal, que roto pierde el valor de adornar el salón,
y se convierte en dolor inconsolable, que en su orilla desgarra
y me hace sangre.
-No me importaría convertirme en sangre y recorrer tus aórticas avenidas,
para llenar tu corazón-
Tu ausencia, es sentir la distancia más lejana.
Si advirtieras mi pena,
nacerías volcán y me arderías lava.
Si supieras;
me recorrerías rocío, con tu voz de enredadera,
para poblar mi alma.
Tu ausencia es
permanecer aquí, pero estar más allí.
Tu ausencia es...
sobrevivir mi inexistencia.
1 Estrellas iluminaron mi claro:
Tú también escribes a la ausencia. Esta estrofa me ha gustado en especial:
Si advirtieras mi pena,
nacerías volcán y me arderías lava.
Si supieras;
me recorrerías rocío, con tu voz de enredadera,
para poblar mi alma.
Tal vez sea una obsesión, pero en ella veo la huella de mi amada Sara. Supongo que tú también la has leído tanto que se te ha quedado algo de ella.
La imagen está bien escogida.
Un abrazo, Marisol.
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